Dijiste entonces que lo que tenía para
ofrecerte no era suficiente, que no alcanzaba simplemente con quererte, con mi
amor. Y me soltaste la mano, me empujaste lejos tuyo y me miraste con esos ojos
de desepcion que matan con sólo un vistazo. No me pude resistir, no pude evitar
llorarte por la noche y pretender por el día que no me importas, que tarde o
temprano pasará y dejará de doler porque no, creo que no me deberías ni tienes
el derecho de dolerme de esta forma. No lo mereces.

No hay comentarios:
Publicar un comentario