Cuando me pierdo en el azul de tus ojos, no me importa. Sé que llegaré a buen puerto entre tus brazos, besos y caricias. Tú y yo, solos, piel contra piel, deseando que se pare el tiempo, deseando que esto no acabe nunca. Me tiraría horas a tu lado, hablándote al oído, diciéndote que te quiero, mientras la lluvia repiquetea en los cristales intentando llamar la atención.
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